¿PUEDO ENGAÑAR AL ALCOHOLÍMETRO?


Alguna vez te dijeron que si mascabas un chicle de menta, de hierbabuena, o bebías agua y/o te limpiabas la boca con enjuagues bucales… no darías positivo en una prueba de alcohol ¿Realmente sabéis cómo funciona un alcoholímetro?

Al alcoholímetro no le interesa tu aliento, sino el aire más profundo de tus pulmones, ya que este aparato mide, concretamente, la cantidad de etanol en el aire que tenemos en los pulmones, tras la digestión y metabolización por el hígado del alcohol. Son aparatos que generan una reacción eléctrica ante la presencia o no de este mismo, en el aire expirado. Solo reacciona ante la presencia de este gas. Este aparato no realiza un cribado de otras sustancias volátiles, solo detecta etanol en aire. Sabiendo esta información, no existe ningún producto o truco que reduzca los niveles de alcohol en nuestro cuerpo, más que el curso natural del organismo.

A veces creemos que el alcoholímetro funciona como una nariz, y que si mascamos un chicle de menta y camuflamos el olor a alcohol, podremos hacer que el alcoholímetro no de positivo en esta sustancia. Además, algunos enjuagues bucales aumentan la tasa de alcohol ya que podrían contener dicha sustancia.

A la hora de hablar del alcoholímetro, hay que tener en cuenta la correlación y la causalidad que a veces establecemos entre realizar alguna acción y atribuirle a lo que hemos realizado la capacidad de no dar positivo. Para ello, es importante diferenciar dos conceptos clave:


Causalidad: Es cuando creemos que las cosas suceden como consecuencia de un hecho. Podemos pensar que solo llueve cuando estoy triste, pero el hecho de que llueva cuando ese sea mi estado de ánimo no implica que mi tristeza sea causante de la lluvia. Por tanto, no existe entre la tristeza y la lluvia una relación casual. Por el contrario, si digo " siempre que estoy triste lloro" si puede existir entre tristeza y llanto.



Correlación: se produce cuando dos o más eventos se producen al mismo tiempo sin la necesidad de tener la relación entre sí. Por tanto, la correlación no implica casualidad, y el hecho de que dos cosas sucedan a la vez no implica que una necesariamente causa la otra. Si siempre que enciendo la tele se están emitiendo las noticias, esto no implica que las noticias salgan siempre que yo encienda la tele. No hay de este modo una causalidad.









Por lo tanto, si yo bebo 4 copas en una noche y me paran para hacerme un test de alcoholemia, y me tomo en ese momento un chicle de hierbabuena y doy negativo, esto no implica que el chicle sea la causa de que yo de negativo.

En el supuesto a y b de la gráfica que os mostramos, la tasa de alcohol que hay en mi organismo no es suficiente para que pueda dar positivo en un test de alcohol, así que si estoy en dichas franjas y me tomo un chicle e inmediatamente me hacen la prueba y no doy positivo, no puedo achacar a ese chicle el hecho de dar negativo.

Otra forma de entenderlo, sería explicando como nuestro organismo metaboliza el alcohol que ingerimos.

El alcohol se metaboliza en el hígado y se transforma en energía y diferentes sustancias asimilables por el organismo.

  • Pero ¿cuánto tarda nuestro cuerpo en absorber todo el alcohol?

Por norma general el hígado puede metabolizar unos 10 g de alcohol a la hora.

  • ¿Y el resto?

Todo aquello que se ha absorbido y aun no se ha metabolizado sigue en la sangre, provocando alteraciones en el organismo, a la espera de ser metabolizado.

Sabiendo esto y la cantidad de bebida que estamos bebiendo, podemos calcular lo que nuestro cuerpo tardará en metabolizar lo ingerido.

Es importante saber que tras los 5 primeros minutos después de haber ingerido alcohol ya comienza este a estar presente en sangre. Durante la hora siguiente, el hígado ya está metabolizando los 10 primeros gramos de alcohol. Así, cuando notamos en la segunda copa los efectos de este, tenemos que tener presente que no es la copa que te estás tomando en ese momento lo que te hace efecto sino la copa anterior, y así sucesivamente.