EN EL MARISQUIÑO NO TE PASES


La violencia sexual es uno de los principales riesgos que las mujeres tienen cuando salen de fiesta y que, por las particularidades de los contextos de ocio nocturno, no son suficientemente percibidos o combatidos.

En la última decada, la violencia sexual en los contextos de ocio nocturno y el consumo de drogas han hecho sonar la voz de alarma; aun así, debemos desmitificar falsas ideas como por ejemplo la idea de que la mayoría de las agresiones sexuales se deben a la sumisión química premeditada de las mujeres (drogarlas) y a la “burundanga”. El concepto “sumisión química” hace mención a dos tipos de agresiones: las “premeditadas” en las que el agresor de forma intencionada proporciona una sustancia deshinibidora a la víctima y las “oportunistas” que abarcan las agresiones que se producen con una persona prácticamente inconsciente debido a un consumo voluntario de sustancias.

Sin negar la existencia de este tipo de violencia, destacar que el alcohol es la sustancia más presente en las distintas agresiones sexuales. Tanto esta como otras sustancias despiertan el sexismo latente, son un disparador pero nunca la causa de la misma. Las agresiones sexuales son ni más ni menos consecuencia del seximo.

Existe una tendencia a situar la responsabilidad de las agresiones en el consumo previo, como si el detonante de la violencia sexual fuese la sustancia y no los aprendizajes de quien consume. Esta perspectiva no es sólo un atajo más para criminalizar el consumo de sustancias sino que deja completamente de lado la responsabilidad de los agresores en el ejercicio de estas conductas.

El clima de impunidad que genera la diferente percepción social sobre un chico que consume drogas (atenuante en el caso de causar violencia) y una chica (agravante en el caso de recibir violencia) provoca que en muchas ocasiones injustamente se responsabilice y culpabilice a las víctimas de recibir ese acoso y agresiones.

Además, la elevada normalización de la violencia sexual en estos espacios y su cotidianeidad en el ocio nocturno provoca que muchas agresiones sexistas no sean percibidas como tal.

Fuente: Observatorio Noctambulas.

Así que recordad: NO ES NO

POR UN MARISQUIÑO LIBRE DE VIOLENCIA SEXISTA

Os dejamos la campaña que realizaron los compañeros de Energy Control "!NO JODAS LA FIESTA!"

© 2016 Programa SÍSIFO. Fundación Érguete. Creado con Wix.com

  • iconos-01
  • iconos-04
  • iconos-02
  • iconos-03
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now