Las drogas, cada vez, más temprano


Consumo Drogas adolescentes

Lo tenemos tan próximo a nosotros que a veces ni lo vemos. Cuántas veces hemos escuchado eso de… “por unas caladas no pasa nada” o “es sólo por probarlo a ver qué se siente”. Es un hecho. El consumo de cannabis es cada vez más habitual entre adolescentes, de hecho las cifras en España son escalofriantes. Un estudio revela que el 20% de los chicos y el 18% de las chicas con 15 años han probado esta sustancia alguna vez y alrededor del 10% afirma que lo ha consumido en los últimos 30 días. Así lo confirma un estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre hábitos de consumo en adolescentes.


Las cifras son esclarecedoras, pero ahora queremos saber. ¿Qué supone esto?


Pues en realidad, tal y como afirman los expertos, el sistema nervioso central en los adolescentes es más vulnerable a sufrir alteraciones en su estructura debido al consumo de sustancias como el cannabis (exógenas, que les llaman). Esto se manifiesta, por ejemplo, en falta de concentración o memoria, que muchas veces viene asociado al fracaso escolar.

También se evidencia ante una gran apatía y desinterés por el entorno (que se suma al también denominado “síndrome amotivacional” que a menudo sufren los adolescentes a esas edades, lo que puede ser un cóctel fatídico).

La comunidad científica alerta de que, en casos de consumo abusivo, se pueden presentar síntomas como despersonalización, ansiedad, trastornos de la identidad o ideas paranoides.


GALICIA


En Galicia estos datos han sido noticia durante estos días ya que tanto el consumo de estas sustancias como las multas por tenencia o consumo en espacios públicos, aumenta cada año. Aumenta, de hecho, un 2%, lo que sitúa en 506 las amonestaciones por tenencia de estas sustancias o por su consumo en espacios públicos. La cifra se eleva a 7.646 si hablamos de casos expedientados de jóvenes entre 14 y 18 años, según confirman las cifras de la Delegación de Gobierno en Galicia.


Ahora que tenemos los datos nos preguntamos, ¿qué podemos hacer?


Muchas han sido las campañas que se han llevado a cabo para prevenir el consumo entre los jóvenes pero parece que lo han hecho con poco éxito. Puede ser que el fallo esté en la estrategia o el problema puede ser familiar, en muchos casos, la falta de comunicación entre la familia y la juventud es definitoria. En cualquier caso, está comprobadísimo que las estrategias punitivas no acaban de funcionar entre este sector de la sociedad.


Los expertos advierten a las familias que lo mejor es detectarlo a tiempo, pero hay que abrir los ojos. Hay que ir más allá del mero olor a marihuana. Se deben detectar cambios en el estado de ánimo, dificultad para memorizar, cambios en el ciclo del sueño o cambios radicales en amistades. Se trata de buscar indicios, no de machacarles.


Además, existen fundaciones como Érguete-Integración que pueden ayudar (y mucho) en este ámbito. El programa Sísifo, por ejemplo, desarrolla medidas de prevención tanto para jóvenes como para adultos, así como actividades formativas/informativas para personas beneficiarias del programa y otras interesadas.


Sísifo desarrolla también el proyecto ALEN que consiste en dotar de herramientas a las personas interesadas en disminuir y regular su consumo. Se lleva a cabo tanto a través de sesiones colectivas como de sesiones individuales, donde se van planificando los objetivos y las acciones dirigidas al cambio.

Ante la duda, consúltanos.