NUEVAS DROGAS: ESTUDIO DE LA REALIDAD GALLEGA

Según se publica en el diario “El País”, unas 35 sustancias psicoactivas desconocidas se han instalado en España desde que fueron detectadas en 2015, la mayoría de ellas son indetectables en los test de hospitales o análisis de laboratorio que se emplean para revelar el consumo de los estupefacientes tradicionales.

Ahora, dos profesores de las universidades de Santiago y Vigo, doctores en Psicología, están elaborando el primer estudio que se realiza en Galicia sobre estas drogas nuevas para medir su índice de consumo entre jóvenes de 14 a 23 años. El investigador Manuel Isorna Folgar, técnico de prevención de drogodependencias en tres Ayuntamientos de la provincia de Pontevedra, dirige el estudio junto Antonio Rial Boubeta, otro experto de la Unidad de Psicología del Consumidor en Santiago.

Manuel Isorna señala que “Estas nuevas drogas son un conjunto de sustancias sintetizadas de forma clandestina, principalmente en China e India, con el propósito de producir, mediante variaciones en su estructura química, efectos similares o más potentes que los de las drogas clásicas como la cocaína, heroína o hachís”. Apunta también que “Además de eludir el control normativo al que están sometidas las drogas clásicas, muchas de ellas son vendidas luego como fertilizantes para plantas, como la mefedrona, o como sales de baño, como es el caso de las catinonas. En el precinto aparece indicada su procedencia de envasado, Europa, y que no son aptas para consumo humano pero los fabricantes dejan claro que no se hacen responsables”.

Una de las mayores preocupaciones sanitarias está en la aparición de los canabinoides sintéticos, unas hierbas impregnadas por moléculas similares al THC (Tetrahidrocannabinol), el principio activo del cannabis, pero mucho más potentes, que tampoco son detectables en los test que se utilizan en los hospitales y mucho menos en los controles de Tráfico pero que provocan crisis de pánico o brotes psicóticos, entre otros efectos.

El estudio en Galicia abarca las drogas tradicionales porque el objetivo es saber si las vías de administración están cambiando, como sucede por ejemplo con el vapeo o el consumo de tabaco en cachimbas, ya que se cree que es menos perjudicial aunque en realidad no lo es.

El 20,1% de los estudiantes de entre 14 y 18 años han usado cigarrillos electrónicos alguna vez. En el caso del alcohol, además de estudiar su prevalencia, el estudio pretende conocer cómo lo están consumiendo. Por ejemplo el Learn o Sizzurp, también conocida como purple drank o lean drink tiene como ingredientes principales la codeína y prometazina del jarabe para la tos que se mezcla con refrescos para hacerla más soluble y con dulces que le dan su color púrpura característico, o el Jägermaster que se potencia con bebidas excitantes.

En cuanto al cannabis, preocupa la percepción de inocuidad por parte de la juventud, así como el aumento de la potencia/concentración de THC, que pasó del 4% en el año 2000 al 16 o 20% en la actualidad. Para “colocarse” más rápido, los jóvenes utilizan concentraciones mayores de THC, por lo que recurren al aceite de hachís.

Los técnicos son conscientes de que Internet ha hecho posible que las drogas sean universales y que no haya diferencias entre jóvenes de ámbitos urbanos y rurales para obtenerlas y consumirlas. Afirman también que son necesarias buenas políticas de prevención que también impliquen a los padres.

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https://politica.elpais.com/politica/2018/04/28/diario_de_espana/1524934455_243376.html

Fuente: Periodico El País, edición impresa 28/04/2018.